¿Y eso para qué? ¿o qué? 3: Obesidad, la otra, otra parte

creencias irracionales sobre obesidad, muchos platanos

─ Hola de nuevo, te doy la bienvenida a esta sección donde le contaré a mi amigo Diógenes los aspectos psicológicos de un tema en particular. Trataré de explicarlos para que sean útiles y no solo datos sin sentido. El día de hoy todavía seguiremos con el tema de la obesidad. Para terminarlo rápido anunciamos que publicaremos un poco más de contenido los lunes ¿Qué opinas Diógenes?

─ Genial, justo lo que recetó mi doctor, ¡Más trabajo sin paga!

─ Primero: eres un payaso. Segundo: es un trabajo dignificante y útil. Tercero: será divertido y enriquecedor porque vamos a explorar las ¡creencias irracionales que generan obesidad! ¿No estás emocionado?

─ Pues, no es el tipo de cosas que me emocionen, pero vamos a ver a donde nos lleva.

─ Excelente, entonces vamos a comenzar. El post pasado… por cierto si se perdieron los posts anteriores les dejo el enlace para que los vean aquí: Categoría: ¿Y eso para qué? ¿o qué?… como decía, en el post pasado enumeramos 14 creencias irracionales que generan obesidad, no son las únicas, pero si las trabajamos podemos combatir los malos hábitos alimenticios. Así que veremos 2 de ellas en cada episodio.

─ 2 por 1 ¡Me encanta! Me recuerda los twinkies, los chocorroles, los pingüinos, las donitas espolvoreadas y demás cosas que no debería mencionar en un tema de obesidad

─ No, esta bien, podemos tomar esa creencia irracional: No debería comer ciertos alimentos. Es decir, las personas creen que hay alimentos que no deberían comer.

─ Pero sí los hay, los acabo de mencionar y estoy salivando por ellos

─ Claro, no es comida saludable, pero al pensarlo con detenimiento podemos ver que no se trata de no comerla, es simplemente que no podemos comerla en las cantidades industriales que lo hacemos.

─ Cierto, en una ocasión me gasté $200 pesos en la tienda, solo para comer chatarra, me dio tanta pena que le dije al dependiente que eran para mis sobrinos. Pero ni siquiera tengo hermanos

─ Así es, se ha satinizado, satanizado, sanitizado… bueno, se le ha hecho mala fama a cierto tipo de comida y llegamos a creer que no deberíamos de comerla, pero no es así, podemos comerla, no hace bien y si comemos de más nos hace daño, pero podemos comerla, nuestro cuerpo esta preparado para digerirla y convertirla en algún tipo de energía.

─ Pues sí, supongo que si no encuentro algo saludable de comer puedo comerme unas papas fritas, como decía María Antonieta, si no hay pan hay que comer pastel.

─ No necesariamente pastel, pero es bueno entender que la comida es comida y que somos nosotros los que decidimos las cantidades. Si la pensamos como prohibida solo le damos más poder emocional y se nos antoja más

─ Es que lo prohibido es más rico

─ Eso parece, pero no, lo que crees que es rico es solo la adrenalina que segregas por hacer algo prohibido y luego viene el sentimiento de culpa y a veces la autoagresión. Así que no, no hay alimentos prohibidos, solo hay los que puedes comer en mayor o menor cantidad.

─ Entiendo, es como lo que contaba de la tienda, ese día en la tarde mi mamá le dijo al dependiente que era hijo único y desde entonces no puedo ver al tendero a los ojos. Como dicen, fueron unos minutos de sabor, pero la vergüenza me duro mucho, mucho más.

─ La influencia de los demás es más importante de lo que parece, por ejemplo, ese incidente vergonzoso esta relacionado con otras personas y su aprobación o desaprobación. Eso me recuerda la idea irracional de: No debo rehusar la comida que me ofrecen. Es decir, solemos pensar que la pena nos aleja de la comida, creemos que si nos avergonzamos lo suficiente no comeremos de más. Pero en realidad es la pena la que nos hace comer de más.

─ Entiendo a dónde vas, recuerdo que tenía una novia que me servía pozole como si fuera mi última voluntad.  

─ Sí y en tu caso sólo fue tu novia, pero piensa en los que crecieron con mamás que enseñaron a no rehusar comida porque era grosero. También las personas que tienen timidez y no pueden decir que no.

─ Gordo y tímido… huy, es una combinación fea

─ No es lo ideal, pero se puede cambiar si se cambia la creencia irracional. Si comenzamos a decirnos a nosotros mismos que podemos decir “no” amablemente a la comida, que no rechazamos a la persona sino su ofrecimiento.

─ Mi novia pozolera era de esas, se enojaba si le decía que no, pero luego yo ya estaba bien lleno y andaba todo sudado, hasta pensé que me quería engordar.

─ Vivimos en una sociedad que nos impone una forma de comer, es una de las razones para estar gordos. Pero si trabajamos nuestra amabilidad y aceptación de las personas podremos rechazar la comida sin ser groseros y algunos (no todos) lo entenderán.

─ Mi novia no lo entendió, no puedo ver un pozole sin acordarme de ella

─ Ese es el pie para dar mi comercial, la terapia psicológica puede ayudarte con los traumas y creencias irracionales, te dejo los informes aquí. También te invito a comprar el manual de celos, eso nos ayuda, es como una donación. También les recuerdo que no tenemos redes sociales así que suscríbanse por correo electrónico. Diógenes ¿agregas algo?

─ Quiero un pozole

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