Los castigos no sirven

Persona lamentándose

Por mucho tiempo los seres humanos utilizamos el castigo como forma de controlar la conducta de los demás, esto ha provocado confrontaciones, violencia hacia los desprotegidos y prepotencia en general.

¿Por qué no sirven los castigos?


Aparentemente cuando aplicamos algún tipo de castigo para que la otra persona «entienda» obtenemos lo que queremos y eso nos hace pensar que funciona, pero lo único que sucede es que le estamos mostrando a esa persona lo que no nos gusta y en vez de aprender lo que queremos que aprenda lo que realmente aprende es a evadir o evitar el castigo; algunas veces cambiando como queremos pero mayormente evadiendo, mintiendo y ocultando lo que hizo.

Ejemplo:


La novia de Martín se enoja cuando él sale con sus amigos, la última vez le gritó fuertemente y le dejó de hablar unos días (castigo) antes de eso Martín le pidió a sus amigos que no subieran fotos a la red cuando salieran y ahora le miente a su novia sobre dónde va o lo que está haciendo.

Cómo observamos, Martin no dejó de ir con sus amigos sólo evadió mejor el castigo, al final es probable que su novia se entere y vuelva a castigar a Martín, pero él sólo aprenderá a ocultar mejor sus actividades con sus amigos.

Los castigos hacen que las personas evadan, mientan y oculten, es decir, entre más castigamos volvemos peor el problema

Algunas personas creen que los castigos funcionan porque los prueban en otros seres vivos como los perros, sin embargo no puede hacerse del mismo modo con un ser humano.

Otra razón que tienen es que a ellos «les funcionó» y que ahora son personas «sin traumas», sin embargo eso no prueba nada, puede funcionar en ellos y puede no funcionar en otra persona. tal vez pueda no tener «traumas» pero eso no significa que no se crearán en otra persona.

Los castigos sólo generan emociones como temor y enojo, éstas pueden perpetuarse con el tiempo y crear personas que siempre están enojadas o tienen temores constantes es decir creamos depresión y ansiedad en quién aplicamos los castigos.

Otra razón para dejar de usar castigos es que no siempre se aplican en los momentos adecuados y eso provoca que las personas lo vean como injusto y se vuelvan muy duras consigo mismas y con quienes las rodean.

En conclusión los castigos sólo sirven para que las personas aprenden a mentir, evadir y ocultar al mismo tiempo que generan enojo, frustración y miedo. A largo plazo las personas se vuelven duras consigo mismas y en casos extremos se odian a sí mismos y a los demás.

No uses castigos, prefiere aprender nuevas formas de enseñanza toma el tiempo necesario para mejorar las técnicas que han demostrado que funcionan.

Acerca de Juan José Hernández Lira 292 Articles
Psicólogo Cognitivo conductual con 18 años de experiencia

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