Aprende a no exagerar

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Hola, el día de hoy voy a contarte una historia:
En un pueblo lejano, existían algunos ogros que se pasaban el día molestando a los habitantes, los pequeños aldeanos ya estaban hartos de esta situación pues diario se robaban su leche, asustaban a su ganado y rompían sus paredes y utensilios, en el campo las plantas no crecían debido a los tremendos gases de estos repugnantes ogros, (se dice que si te quedas en silencio todavía puedes oírlos), esta situación siguió hasta que un día el jefe del pueblo acudió a ver a un sabio, (si…apenas se les ocurrió, no eran muy brillantes).

Hola, el día de hoy voy a contarte una historia:
En un pueblo lejano, existían algunos ogros que se pasaban el día molestando a los habitantes, los pequeños aldeanos ya estaban hartos de esta situación pues diario se robaban su leche, asustaban a su ganado y rompían sus paredes y utensilios, en el campo las plantas no crecían debido a los tremendos gases de estos repugnantes ogros, (se dice que si te quedas en silencio todavía puedes oírlos), esta situación siguió hasta que un día el jefe del pueblo acudió a ver a un sabio, (si…apenas se les ocurrió, no eran muy brillantes).

En la montaña del sabio el aldeano observo que todo estaba muy limpio y pensó, “este sabio podrá ayudarnos, se ve que no tiene problemas para ahuyentar las plagas de su montaña” así que le planteo la situación y espero su respuesta, el sabio medito un rato, se levantó y le pregunto si contaban con armas o ejércitos para ahuyentar a los ogros, al ver la negativa del aldeano, el sabio sonrió y le dijo “claro que los tienes pero no los has usado” y le dijo su plan al oído.

al poblado se veía lleno de seguridad y se acercó al primer ogro que vio rompiendo una pared y le dijo “oye tu, ¿sabes que al romper las paredes tus manos sufren?, si… veras, tus manos pueden llegar a tener pequeñas fisuras cuando golpeas algo y con el paso del tiempo pueden llegar a romperse por completo, yo tenía un primo que le paso eso por estar cortando leña, te recomiendo que no lo hagas más, mira eso… ves, en tus nudillos se empiezan a marcar las fisuras, estoy seguro que solo te quedan unos cuantos golpes antes de que la desgracia te alcance” después de decir esto se dio la vuelta y se fue, el ogro miro sus manos y noto las fisuras (que son tan normales en cualquiera) y el temor se apodero de su corazón, cabizbajo y mirando sus manos el ogro se aparto a su cueva. El jefe hizo lo mismo con los otros ogros y cada vez contaba una historia y exageraba (si te echas demasiados gases se te sume el cerebro, si rompes un arado te llenas de astillas los ojos, si te acercas a una vaca te pegara sus enfermedades… entre otras más) en cada historia decía que le había pasado a un pariente y exageraba cualquier pequeño síntoma. En menos de un día los ogros se habían ido del pueblo.
Los habitantes estaban felices, la nueva arma era reluciente y llena de vida, la exageración se convirtió en el sello del pueblo… pero como dije… no eran muy inteligentes, con el paso del tiempo comenzaron a usar demasiado la exageración y todas las cosas conducían a un desastre (si no te lavas los dientes 3 veces al día se te caerán, si ves a la hija del molinero te saldrán ampollas en los ojos, si no compras con el tendero te crecerán uñas en… bueno eran historias exageradas).
Los habitantes vivían llenos de temor y a pesar de que los ogros se habían ido la felicidad no se asomaba en el poblado, todos estaban ansiosos y sus emociones eran violentas y a veces hasta crueles (el hijo del pescadero golpeo al herrero por negarse a escupir tres veces en su zapato para evitar que las lombrices le comieran el hígado), al ver esta situación el jefe decidió ir con el sabio (lo dicho, no son muy listos).
El sabio escucho atentamente y de nuevo sonrió lleno de confianza y dijo “si tu pueblo sigue así la violencia y la tristeza llenaran sus corazones, buscaran seguridad en las posesiones y la avaricia los llenara de pobreza y soledad, el egoísmo se apoderara de sus almas y sola la muerte los podrá liberar de su desdicha. Afortunadamente existe un remedio muy sencillo para salvar a tu pueblo de tan desagradable destino: la verdad. Voy a darte 4 preguntas que harás en cada ocasión que alguien tenga miedo o se llene de violencia por una exageración:
1. ¿Cuál es la creencia, la exageración o el mito?
2. ¿Esa creencia es cierta?
3. ¿Dónde está la evidencia de que sea cierta? Y cuestionar esa evidencia en formas diferentes
4. ¿Cuál es la verdad?”

El sabio volvió a sonreír y se retiró, esta vez el jefe no estaba muy seguro, ¿Cómo unas simples preguntas podrían revelar la verdad? ¿Cómo unas simples preguntas podrían arreglar lo que había pasado? Pero confió en que el sabio tuviera razón y al llegar a su pueblo se dispuso a hacer las preguntas a todo aquel que se le acercara.
De pronto se dio cuenta que era muy sencillo, se acerco el lechero y le contó “no quiero tomar agua, el tonelero dice que si no bebo suficiente vino me llenare de ampollas hasta morir” ¿Eso es cierto?“supongo, me dijo que le paso a su vecino en la ciudad” ¿Dónde esta la evidencia? “Pues es lo que él dice” ¿has visto que pase alguna vez? “No… no he visto que pase” ¿antes tú lo hacías y no te ocurrió? “Pues no nunca me ocurrió, tal vez no sea cierto“ ¿Cuál es la verdad? “Que es una exageración para que le compremos vino”.
Uno a uno el jefe de la aldea visito a todos los pobladores y fue enseñándoles las 4 preguntas, muy pronto el pueblo había vuelto a su estado normal y por fin se veían sonrisas en los pobladores.
El pueblo fue muy feliz con su conocimiento y con un poco de tiempo fueron considerados muy sabios porque buscaban la verdad en las cosas, eso hizo que fueran sencillos y considerados, pero… los ogros que se fueron del pueblo enseñaron las exageraciones en otras ciudades y estas se expandieron por el mundo, desde entonces mucho de lo que creemos solo son exageraciones de los ogros y por eso cada vez que sientas que tus emociones se vuelven intensas y dolorosas hazte las 4 preguntas, tal vez así un día el mundo considerará tu sabiduría.
Fin
Espero que te haya gustado
Ven a terapia psicológica en México D.F.

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